10 AÑOS DE MAR ENDINS


El pasado nueve de septiembre hizo 10 años que abrimos por primera vez las puertas de Mar Endins.

 

La pandemia de la Covid-19 no nos ha permitido festejarlo como queríamos. Diez años son muchos años si se hace referencia a una organización sin ánimo de lucro y con el único objetivo de ayudar a quien lo necesite. Ésta perseverancia a ser desde el inicio un centro abierto de acogida y soporte a los más débiles y marginados ha permitido que aquella semilla sembrada hace 10 años sea hoy un árbol ufano con numerosas ramas y frutos abundosos.

La situación sanitaria del país ha comportado dejar actividades programadas y habituales, como las clases de catalán y castellano y nos ha abierto a nuevas actuaciones que responden a nuevas necesidades. Así, desde el inicio de la pandemia:

  • Hemos repartido una gran cantidad de alimentos a 17 familias, productos envasados y frescos procedentes de Mercabarna y de la Fundación Privada Privada Bayt al-Thaqafa.

  • Hemos ayudado a pagar el alquiler del piso o habitación a diversas familias.

  • Hemos pagado los suministros de agua, luz, gas y gas butano.

  • Se han hecho los trámites para la obtención de permisos de trabajo y residencia de 3 personas.

  • Se han conseguido dos ofertas anuales de trabajo, imprescindibles para conseguir papeles.

  • Se han hecho obras diversas de mantenimiento y instalaciones eléctricas en diferentes viviendas.

  • Hemos pagado medicamentos.

  • Hemos pagado tasas para la obtención del certificado de penales y otros trámites oficiales.

  • Se ha buscado y financiado una habitación durante medio año para una persona sin techo.

  • Se han facilitado ayudas para libros y material escolar de diversas familias sin recursos.

  • Hemos recibido un donativo de 1.000 € de la Fundación Bayt al-Thaqafa que hemos repartido a 10 familias en vales de 20 € para la compra de alimentos y productos de limpieza en un establecimiento del pueblo.

  • Se ha hecho 4 videoconferencias de coordinación de actividades.

Todo ello ha comportado un gran esfuerzo de los voluntarios, dadas las circunstancias de movilidad y dificultades de reunión y coordinación. Esfuerzo que hemos visto compensado con creces por la satisfacción  íntima que da saber que has contribuido un poquito a paliar el sufrimiento que tan injustamente padecen personas con las que convivimos.


Siempre recibimos más del que damos.
 

También nos hemos dado cuenta que son válidas las aptitudes de todo el mundo, cada uno puede aportar sus conocimientos, que son diversos, como lo son también las necesidades y así poderlas cubrir o atenuar.

Queremos hacer nuestras las palabras del obispo recientemente desaparecido, Pere Casaldàliga:




 

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Pere Casaldàliga

"Al final del camino me dirán: ¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres.